domingo, 4 de enero de 2015

La extrema estupidez de Kim Il Sung al apoyar y considerar a los partidos eurocomunistas como garantes de la libertad, independencia y soberanía de sus países

Kim Il Sung y Enrico Berlinguer en Pyonyang, 1980

«¿En base a qué criterio consideraba Kim Il Sung a Santiago Carrillo en tan alta estima? En base sobre todo a justificar mejor su teoría del «Chajusong», o lo que es lo mismo, según la visión del coreano, los partidos comunistas de Europa eran grandes defensores de la soberanía nacional, lo que daba la posibilidad de otorgar el apoyo a los mismos creyendo sobre todo que salvaguardaban la soberanía e independencia de esos países:

«Nicolae Ceaușescu: Grandes cambios han ocurrido en el movimiento comunista, de nuevo. Un número cada vez mayor de partidos tienen una posición independiente y están a favor de un nuevo tipo de relaciones, basadas en el respeto a la independencia y el rechazo de la interferencia en sus asuntos internos. La situación en Europa es mejor que antes. A este respecto, la posición de los partidos comunistas de Italia, Francia y España, así como partidos de otros países como Finlandia y el Reino Unido, son importantes. (...) Aunque no todos los partidos han asimilado la teoría del eurocomunismo, ellos defienden su independencia y soberanía. La posición adoptada por un gran número de partidos comunistas crea las condiciones para el establecimiento de intercambios cualitativos en el movimiento comunista, en el espíritu de hacer valer los principios de la soberanía y la independencia y la garantía de su unidad. Incluso si la teoría del eurocomunismo no fuera correcta, creemos que no debemos entrar en polémicas en público sobre este tema. Lo que es importante es que estos partidos quieren hacer valer su independencia y su soberanía y encontrar una forma adecuada de llegar al socialismo. (...) Los partidos comunistas y obreros de Europa deben recibir apoyo para fortalecer su unidad y solidaridad, pero no mediante la creación de una Internacional que los coordine. Estamos a favor de intercambios de puntos de vista sobre los problemas que puedan surgir y encontrar los medios y métodos de resolución para fortalecer la solidaridad. Los contactos y colaboraciones con los socialistas, demócratas, demócrata-cristianos, gobernantes y movimientos de liberación nacional son necesarios. (...) [Kim Il Sung] expresó su pleno apoyo a las ideas mencionadas y dijo que él había mantenido las mismas posiciones en sus conversaciones con el Presidente Tito. El principal problema planteado a los partidos comunistas en Europa es la defensa de su soberanía y es por eso que deben ser apoyados. Actuando de forma independiente, estos partidos pueden resolver sus problemas internos de acuerdo con las condiciones específicas que existen en estos partidos». (Minutos de conversación en el encuentro oficial entre la delegación rumana –liderada por Nicolae Ceaușescu–y la delegación coreana – liderada por Kim Il Sung–, 20 de mayo de 1978)

Dejando a un lado el temor a la Komintern y a la Kominform que estos revisionistas muestran en la citada entrevista, vemos como se declaran a favor del tan en moda entonces, «movimiento» eurocomunista. ¡Es decir, Kim Il Sung, coincidiendo con las teorías de Tito y Nicolae Ceaușescu, aprobaban la «vía al socialismo» del revisionismo eurocomunista! Preguntamos de nuevo, ¿este es el líder que actualmente presuntos «partidos comunistas» declaran como gran «antirevisionista»? ¿Esta es la figura que promocionan los partidos que se declaran «anticarrillistas»? ¿Hasta cuándo van a seguir haciendo el ridículo estos revisionistas en su política contradictoria de apoyo a figuras que apoyan a otras figuras que ellos mismos reniegan?

Kim Il Sung que no podía hacer apología del antisocialimperialismo soviético –al que estaba ligado de diversas formas– en sus discursos sobre política exterior, la hacía sin embargo  del antiimperialismo estadounidense –pues era el factor cardinal de presentación de su política exterior para lograr apoyos para Corea del Norte–.

Creía que los Estados Unidos, al ser el único enemigo real de la humanidad, al estar amenazados los Estados europeos por los Estados Unidos, los revisionistas eurocomunistas podían hacer un gran trabajo salvaguardando la independencia estatal, económica, y demás, de esos Estados Europeos –como si los revisionistas eurocomunistas estuvieran capacitados para tal, o estuvieran por tal labor–. La realidad era bien diferente, entre los propios eurocomunistas, algunos eran más pro soviéticos como Georges Marchais, otros más pro estadounidenses como Enrico Berlinguer. Analicemos esta necia afirmación de Kim Il Sung sobre los eurocomunistas como «garantes de la libertad e independencia de sus países»:

(1) El rol protege-independencias era tan ineficiente en los revisionistas eurocomunistas, que ni siquiera planteaban la disolución de los pactos militares del imperialismo con los países europeos, es el caso de la OTAN:

«La permanencia de Italia en la Alianza Atlántica, se debe a la necesidad de conservar el equilibrio de potencia del cual depende la salvaguardia de la paz en Europa y en el mundo». (Partido Comunista Italiano; La política y organización de los comunistas italianos; tesis y estatutos aprobados en el XVº Congreso del Partido Comunista Italiano, 1979)

Este sofisma era muy antiguo:

«La tesis del equilibrio entre las grandes potencias, como factor y medio para salvaguardar la paz, es una vieja consigna imperialista que el mundo y sobre todo Europa conoce de sobra. Con esta tesis siempre se ha pretendido justificar la política hegemonista de las grandes potencias imperialistas, el derecho que se arrogan de inmiscuirse en los asuntos internos de los demás y de mantenerlos dominados». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

(2) La introducción de los futuros países revisionistas-capitalistas eurocomunistas en los órganos económicos capitalistas de los distintos bloques. El revisionismo español en particular, planteaba la rápida adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, es decir, la entrada de España a la actual Unión Europea. Los eurocomunistas, coincidiendo con los revisionistas chinos encabezados por Mao Zedong y la teoría de los «tres mundos», estaban a favor de la Comunidad Económica Europea, y creían que era algo positivo para los pueblos:

«Consideramos que quienes se oponen al ingreso de España en la Comunidad Económica Europea dan la espalda a las conveniencias de un proceso democrático, progresista, en el seno de dicha Comunidad; a una construcción europea equilibrada, en la que Europa del Sur tenga el peso que le corresponda. El Partido Comunista de España, al preconizar el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea, afirma su voluntad de transformar, al lado de las demás fuerzas de izquierda de Europa, el actual carácter de la comunidad, dominada por los grandes monopolios. Aspiramos a la Europa de los trabajadores, a la Europa de los pueblos: una Europa unida en los planos económico y político, que tenga una política propia, independiente; que no esté subordinada ni a los Estados Unidos ni a la Unión Soviética, pero que mantenga relaciones positivas con ambas potencias». (Partido Comunista de España; Resolución del IXº Congreso del Partido Comunista de España, 1978)

Esta canallesca declaración, demuestra que estos pobres estúpidos, estaban por la «reforma desde dentro» de la Comunidad Económica Europea, como hoy en día trabajan por ello en España sus herederos el partido de Cayo Lara Izquierda Unida, o de su hijo no reconocido el partido de Pablo Iglesias llamado Podemos:

«El Mercado Común Europeo y la «Europa unida», esta gran unión de los monopolios capitalistas y de las sociedades multinacionales para explotar a los pueblos y a las masas trabajadoras de Europa y del mundo, son para los eurocomunistas una «realidad» que debe ser admitida. Pero admitir esta «realidad» significa admitir la supresión de la soberanía y de las tradiciones culturales y espirituales de los diversos países europeos en favor de los intereses de los grandes monopolios, la liquidación de la personalidad de los pueblos europeos y su transformación en una masa de oprimidos por las multinacionales, dominadas por el gran capital estadounidense. Las consignas de los eurocomunistas de que su participación en «el parlamento y en los otros organismos de la comunidad europea conducirá a la transformación democrática» y a la creación de una «Europa de los trabajadores», son puro engaño y demagogia. Tal como la sociedad capitalista de cada país no puede transformarse en una sociedad socialista a través del «camino democrático», Europa tampoco puede llegar a ser socialista a través de los discursos que los eurocomunistas pronuncian en las reuniones propagandísticas del parlamento de la «Europa unida». Por eso la actitud de los eurocomunistas hacia el Mercado Común Europeo y la «Europa unida» es una actitud propia de oportunistas y esquiroles, que emana de su línea de reconciliación de clase y de sumisión a la burguesía, y tiende a desorientar a las masas trabajadoras, contener su ímpetu combativo en defensa de sus propios intereses de clase y los de la nación entera». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

(3) Del mismo modo, en el programa eurocomunista no se niega, como tampoco lo hacen hoy ni Izquierda Unida ni Podemos, la participación de capital extranjero:

«La inversión de capitales extranjeros y el funcionamiento de las multinacionales  no serán obstaculizados». (Santiago Carrillo, Eurocomunismo y Estado, 1977)

Vamos, que a fin de cuentas, no cumplían con un programa si quiera de carácter antiimperialista, sino que se plegaban a él, en todos los campos posibles incluidos en el de la ideología y la cultural, siendo descarados en exceso en su postura pro capitalista e imperialista:

«Los revisionistas yugoslavos hablan de la unidad del «mundo no alineado» y con esta fórmula «eliminan» la lucha de clases y la dictadura del proletariado. Lo único que ellos piden al imperialismo y al capitalismo mundial es que los países «no alineados» por favor «mantengan el actual status quo y sean ayudados económicamente». En este sentido los titoistas comparten la opinión de los eurocomunistas, con la única diferencia de que mientras los yugoslavos hablan de una supuesta «independencia respecto a las superpotencias y los bloques», los eurocomunistas no lo hacen ni siquiera formalmente». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Los partidos eurocomunistas no tenían por tanto nada de «antiimperialista», ni de «defensores de la soberanía e independencia», porque según los principios comunistas:

«La actitud hacia el imperialismo sirve también como piedra de toque para apreciar política e ideológicamente toda fuerza política que actúa tanto en el marco nacional de cada país, como a escala internacional. En una palabra, la actitud hacia el imperialismo ha sido y sigue siendo una línea de demarcación que separa a las auténticas fuerzas revolucionarias, patrióticas y democráticas, por un lado, y las fuerzas de la reacción, la contrarrevolución y la traición nacional, por el otro». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Como se ve, el argumento de Kim Il Sung en defender de los eurocomunistas basado en que defendían la soberanía de sus países, no tenía fundamento. Pero es que en realidad, los revisionistas coreanos, no pensaban sólo que los eurocomunistas luchaban por «la independencia y soberanía de sus países»; sino, como hemos visto en la entrevista entre Kim Il Sung,  apreciaban que «estos partidos quieren hacer valer su independencia y su soberanía y encontrar una forma adecuada de llegar al socialismo»; es decir, estos renegados creían de verdad que estos otros renegados iban a construir algo siquiera parecido a la sociedad socialista». (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

domingo, 28 de diciembre de 2014

La actitud en torno a Stalin como piedra de toque

Ernst Aust, Secretario General del Partido Comunista de Alemania/ Marxista-Leninista (1968-1985) durante un discurso en Duisburg, 1976

«A pesar de todas las disputas y desacuerdos los revisionistas de distintas especies coinciden en desacreditar y calumniar a Stalin, desde los soviéticos, eurocomunistas, titoistas, maoístas, trotskistas, anarquistas, espontaneistas, etc. Encontramos en ello aquí un frente común con los imperialistas, los fascistas y la reacción mundial. En este sentido, la actitud en torno a Stalin es una cuestión fundamental, un criterio, una línea de demarcación que separa a los verdaderos marxista-leninistas de los revisionistas y oportunistas de todos los matices, los verdaderos revolucionarios de los contrarrevolucionarios. Si defendemos a Stalin, defendemos al marxismo-leninismo, las tradiciones revolucionarias del Octubre Rojo de 1917 y la experiencia del primer Estado socialista fundado por Lenin y Stalin de hace 30 años. Nuestro compromiso con el Camarada Stalin no debe ser sólo un servicio de palabra. Honremos mejor a Stalin, aprendiendo de él. Aprendiendo de sus ricas experiencias sobre la lucha de clases, su espíritu revolucionario de lucha, su compromiso marxista-leninista, sus métodos de trabajo, etc. Adquiramos su capacidad de mirar al marxismo-leninismo no como dogma sino como guía de acción». (Ernst Aust; A partir de Stalin aprendimos lo que significa aprender a ganar; en el centenario de Iósif Stalin; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 21 de diciembre de 1979)

jueves, 25 de diciembre de 2014

Las últimas batallas y lecciones de Stalin en el interior del partido y el Estado a inicios de los años 50


«En enero de 1953, estalló a plena luz el caso del «complots de los médicos». El 13 de enero, apareció un artículo anónimo en «Pravda», que no había duda que fue escrito por el mismo Iósif Stalin. En este artículo, fue subrayado el hecho de que aunque en la Unión Soviética las clases explotadoras hubieran sido liquidadas, no quedaban menos elementos hostiles animados por puntos de vista y moral burguesa. 

[En este magnífico artículo, el autor anónimo que Vicent Gouysse dice que seguramente fuera Stalin. Se ataca (1): la falta de vigilancia y autosatisfacción de los cuadros: 

«El camarada Stalin ha advertido numerosas veces que nuestros éxitos tienen asimismo su aspecto negativo, que engendran en muchos de nuestros militantes responsables un estado de ánimo de placidez y cándido optimismo. Entre nosotros encontramos aún bastantes despreocupados. Precisamente esta despreocupación de nuestras gentes constituye el terreno favorable para el sabotaje criminal.  Las relaciones socialistas dominan completamente en la Unión Soviética. En la gran guerra patria el pueblo soviético ha obtenido una victoria sin par en la historia. En un plazo extraordinariamente corto, las graves consecuencias de la guerra han sido reparadas. En todos los sectores de la edificación económica y cultural, obtenemos éxitos. De estos hechos algunos sacan la conclusión de que el peligro del sabotaje, de la diversión, del espionaje se encuentra ya actualmente descartado: que los magnates del mundo capitalista pueden renunciar a sus intentos de realizar una actividad de zapa contra la Unión Soviética. Pero sólo oportunistas de derecha, gentes que se atienen al punto de vista antimarxista de la «extinción» de la lucha de clases, pueden pensar y razonar de esa manera. No comprenden o no pueden comprender que nuestros éxitos conducen, no a la extinción de la lucha, sino a su agravación, que cuanto más progresemos con éxito más aguda será la lucha de los enemigos del pueblo, condenados a perecer, abocados a la desesperación». («Pravda»; Espías y cobardes asesinos bajo la máscara de médicos y profesores, 13 de enero de 1953) 

Y (2): se golpeaba las mismas teorías de extinción de la lucha de clases tras la construcción económica del socialismo y la desaparición de las clases explotadas como clase: 

«Denunciando la teoría oportunista de la «extinción» de la lucha de clases a medida de nuestros éxitos, el camarada Stalin añadió: «No solamente es una teoría oportunista, sino también es una teoría peligrosa, pues ella adormece a nuestras gentes, las empuja hacía una trampa, mientras ofrece al enemigo de clase la posibilidad de recuperar sus fuerzas y luchar contra el poder soviético». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre los defectos del trabajo del partido y sobre las medidas para liquidar a los elementos trotskistas y demás elementos de doble cara; Informe y discurso de clausura en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 3 y 5 de marzo de 1937) En la Unión Soviética, las clases explotadoras fueron deshechas y eliminadas, pero aún subsisten vestigios de la ideología burguesa, vestigios de la psicología y de la moral de la propiedad privada; subsisten los partidarios de los puntos de vista y de la moral burguesa, personas que viven encubiertos en nuestro pueblo». («Pravda»; Espías y cobardes asesinos bajo la máscara de médicos y profesores, 13 de enero de 1953) 

Como vemos en este artículo de 1953 presuntamente de Stalin, se denuncian los mismos síntomas y teorías que Enver Hoxha denunciaría, y que harían suyo los elementos que desatarían la contrarrevolución a la muerte de Iósif Stalin - Anotación de Bitácora (M-L)]

A las semanas que le siguieron, aparecieron artículos que llamaban a los trabajadores a la vigilancia revolucionaria con el fin de desenmascarar los elementos nacionalistas y sionistas-burgueses. El 24 y 25 de enero aparecieron artículos que conmemoraban la memoria de Valerián Kúibyshev, asesinado en 1935, sólo un año después del también asesinato de Serguéi Kírov. La burguesía y sus aliados trotskistas y jruschovistas acusaron a Iósif Stalin de haber mandado matar a Serguéi Kírov con el fin de desembarazarse de un «rival». Viacheslav Mólotov en este caso demostró que estas acusaciones eran infundadas, para empezar, Serguéi Kírov no era un «rival» que pugnara por la dirección, y seguidamente, porque el propio Nikita Jruschov había ordenado una investigación cuyas conclusiones habían sido guardadas, al no obtener las conclusiones deseadas de la culpabilidad de Iósif Stalin, finalmente, ha de decirse, que para Stalin, el propio Serguéi Kírov era uno de los líderes más apreciados por él:

«Que Nikita Jruschov hubiera querido manchar el nombre de Stalin acusándolo de haber matado a Serguéi Kírov es una ignominia. Éramos amigos de Kírov. Tanto como puedo acordarme de por entonces, solamente a Andréi Zhdánov le manifestó una amistad tal». (Félix Tchouev; Conversaciones con Mólotov, 140 entrevistas con el brazo derecho de Stalin, Albin Michel, 1995)

Continuando con el caso del «complots de los médicos», en aquellos artículos del 24 y 25 de enero, se hacía un llamado a la población soviética para utilizar las elecciones de soviets locales para desenmascarar a los elementos hostiles. Durante enero-febrero de 1953, «Pravda» relata regularmente los resultados de esta lucha llevada en la Unión Soviética y en los países de democracia popular»(Vincent Gouysse; El socialimperialismo soviético: génesis y colapso, 2007)

Enver Hoxha sobre las deficiencias en los nuevos partidos marxista-leninistas de los 60 influenciados por el revisionismo chino y las causas de su degeneración o desaparición


«En la actualidad existen dificultades y peligros para los nuevos partidos marxista-leninistas que emergieron después década de los 60, y especialmente que fueron creados bajo la influencia de la Revolución Cultural china. En algunos de estos nuevos partidos marxista-leninistas, especialmente en ciertos países de Europa y Latinoamérica, su aparición en escena, la organización y unidad entre sus filas fue hecha no por sanos elementos de la clase obrera, sino por elementos aislados, quienes tenían una débil experiencia, antimarxista, de trabajo reformista de los partidos revisionistas. Además de esto, estos partidos fueron formados y desarrollos, por así decirlo, en completa legalidad, y junto con otros muchos elementos que entraron  en sus filas y aparentaban ser marxista-leninistas pero no lo eran.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Alineamiento antimarxista; Reflexiones sobre China; Enver Hoxha; 27 de julio de 1971

Hoy queríamos resaltar otro de los puntos interesantes del revisionismo; las alianzas pragmáticas típicas de la política exterior burguesa, y el entendimiento con otras ramas del revisionismo moderno.

Analizando en pleno 1971 la deriva claudicadora del revisionismo chino, Enver Hoxha señalaba que pese a las peroratas de Pekín sobre; «no somos un gran Estado», «nosotros no nos convertiremos en una superpotencia», lo cierto era que China intentaba por todos los medios que los partidos a los que de una u otra forma influenciaba aceptaran su política exterior la cual sin duda iba por ese camino que negaba. El caso más famoso fue la negación del Partido del Trabajo de Albania a aceptar la «teoría de los tres mundos»; teoría por la cual China se puso de lado de la superpotencia de los Estados Unidos para «contrarrestar» a la otra superpotencia de entonces; la Unión Soviética revisionista. En este proceso ya de por sí antimarxista, China llego a apoyar la creación de la actual Unión Europea –antes llamada Comunidad Económica Europea– como «bastión contra la Unión Soviética», y en igual intención, estableció lazos más fuertes con los partidos revisionistas o gobiernos antisoviéticos que mantenían divergencias con los soviéticos; ya fuera estos representantes: Ceaușescu en Rumanía, Carrillo en el Partido Comunista de España, Tito en Yugoslavia, Marcos en Filipinas, Suharto en Indonesia, o el Sha en Persia. He por ello que el albanés estaba en lo justo cuando afirmaba que: «su «antirevisionismo» hacia los jruschovistas no ese basa en la ideología marxista-leninista», sino en una alianza de cara con todo lo antisoviético a cualquier precio.

En dicho camino, era normal que los chinos se fijaran en la política desarrollada por el revisionismo yugoslavo, ya que la «teoría de los tres mundos» era de similar corte a la «teoría de los mundos alineados», de ahí era normal que salieran a flote los piropos de la parte china a la parte yugoslava:

«El Presidente Mao Zedong dio la mano al Presidente Džemal Bijedić, a su mujer y otros distinguidos invitados yugoslavos se conocieron en una cálida bienvenida por su visita a China. El Presidente Mao Zedong luego tuvo una amigable conversación en un ambiente cordial. (...) Remmin Ribao les recibió con una bienvenido similar: «Existe una profunda amistad entre los pueblos de China y Yugoslavia. Los dos países de apoyaron en la guerra antifascista y se comprometieron después en la lucha contra el imperialismo y hegemonismo presente. La corriente visita del Presidente Džemal Bijedić servirá de ayuda para reforzar la amistad y unidad entre China y Yugoslavia, así como sus pueblos. Las amistosas relaciones y la cooperación entre los dos países será desarrollada aún más. (...) Después de la liberación, Yugoslavia y su pueblo hicieron un esfuerzo significativo en construir su economía y su defensa nacional. La industria y la agricultura se ha desarrollado regularmente y ha hecho que este país sea autosuficiente en cuanto a grano. En cuanto a las relaciones exteriores, los yugoslavos persiguen una política de no alineamiento, reforzando la unidad y cooperación con los países del tercer mundo y dando energías y apoyo en la lucha de diversos pueblos en sus movimientos de liberación nacional: esto firmemente ha sostenido todos los países grande o pequeños sean iguales internacionalmente en sus relaciones exteriores, que deben estar basadas en los principios de igualdad, independencia, respeto, y soberanía territorial íntegra: y en oposición al imperialismo y sus ansias de poderes hegemónicos. Esta política exterior de los yugoslavos juega un rol positivo en la causa de la unidad contra el hegemonismo, en la causa mantenida por los pueblos del mundo». (Pekín Informa; Vol 18, No. 41, 10 de octubre de 1975) 

De igual modo, el soporte a Nicolae Ceaușescu y al revisionismo rumano era algo habitual. El Comité Central del Partido Comunista de China, solía recitar las siguientes alabanzas:

«Desde el XIº Congreso del Partido Comunista Rumano de 1974, el pueblo rumano dirigido por el Partido Comunista Rumano encabezado por el camarada Ceaușescu, ha logrado nuevos e importantes éxitos en la causa de la construcción socialista sosteniendo la independencia y autodecisión y trabajando duro. El Partido Comunista Rumano ha conducido al pueblo rumano a librar una persistente y heroica lucha en defensa de la independencia nacional y la soberanía estatal. El Partido Comunista Rumano ha hecho positivas contribuciones a la causa revolucionaria de los pueblos del mundo luchando contra el imperialismo y el hegemonismo, combatiendo el colonialismo y neocolonialismo y apoyando la justa lucha de las naciones y pueblos oprimidos. El XIº Congreso del Partido Comunista Rumano de 1974 se celebra en una excelente situación internacional. Estamos convencidos que el congreso seguramente estará insipirado en el pueblo rumano y en la marcha adelante por conseguir nuevas victorias en la causa de la construcción socialista. Los dos partidos y pueblos chino y rumano siempre se han apoyado y alentado el uno al otro en la lucha contra el imperialismo y la causa de al construcción socialista. Nuestra amistad está basada en el marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario». (Pekín Informa, Vol. 17, No. 48, 29 de noviembre de 1974)

Es curioso los halagos de China a la política interior y exterior de dos países que se caracterizaron por su teorizaciones y prácticas revisionistas en el plano interior. En el plano exterior de estos dos países podíamos encontrar una sumisión a los Estados Unidos y a toda su política exterior; inclusive un apoyo explícito de guerrillas, partidos y gobiernos anticomunistas pro estadounidenses por todo el globo. Y pese a las teorizaciones antisoviéticas, también una participación en las estructuras económico-militares estratégicas de la Unión Soviética –el caso rumano y su estancia en el pacto de Varsovia y el Consejo de Ayuda Económica Mutua–, y sobre todo un endeudamiento salido del bolsillo del capital del Fondo Monetario Internacional y similares instituciones capitalistas que producirían la autodestrucción de estos dos regímenes –entre otros factores–. Sin duda, China tenía mucho de que beneficiarse de la relación con estos dos revisionismos a la hora de moverse entre las aguas del oportunismo, más concretamente a la hora de acercarse a los Estados Unidos y sus aliados, los cuales proveían a Rumanía y Yugoslavia de un apoyo total. 

El documento:

De izquierda a derecha: Elena Ceauşescu, Lin Biao, Nicolae Ceauşescu y Mao Zedong durante la visita del dirigente rumano a la República Popular China de junio de 1971. Fuente: Fototeca online a comunismului românesc. Cota: 73/1971

Alineamiento antimarxista

«Las actitudes de los chinos contra los revisionistas soviéticos traducen, en el fondo, acentuados puntos de vista chovinistas de gran Estado, a pesar de que los chinos se esfuerzan por ocultarlo cuidadosamente. De continuo remarcan que «no somos un gran Estado», «no nos convertiremos en una superpotencia», «combatimos entre los cuadros y el pueblo el sentimiento de gran Estado», pero la realidad no siempre confirma esto y, cuando se trata de tomar posiciones a propósito de las cuales conviene recoger por lo menos la opinión de los otros «más pequeños», porque esta opinión es indispensable, se abstienen de hacer esto y se enojan cuando se les hace observar dicha «negligencia». Los camaradas chinos piensan que los demás deben aprobar todo lo que ellos dicen o hacen, piensan que cualquiera de sus palabras y acciones debe ser considerada como un tesoro para el marxismo-leninismo y ser aplicada en todas partes. En este sentido es típica la cuestión de la Revolución Cultural que se desarrolla hoy en China, y que ellos consideran, sin la más mínima modestia, como una vía obligatoria para todos, sin preguntarse si esto será aprobado o no por el movimiento comunista mundial.

En la práctica, los camaradas chinos sienten desprecio por los nuevos partidos marxista-leninistas apenas creados. No respaldan ni ayudan a estos partidos, pero mantienen lazos con toda suerte de grupos, y sobre todo con los que alaban a Mao Zedonng y la Revolución Cultural, independientemente de las tendencias de estos grupos.

Su «antirrevisionismo» respecto a los jruschovistas no se basa, pues, en la ideología marxista-leninista. No combaten al revisionismo soviético desde posiciones de principio. Por el contrario, para los chinos todos los antisoviéticos son buenos, se alinean con ellos, independientemente de quiénes sean estos antisoviéticos: sea titoistas-revisionistas, traidores al marxismo-leninismo, agentes de los estadounidenses; sean revisionistas rumanos, ligados a los estadounidenses y a la reacción europea, o sean burgueses reaccionarios. Basta con ser antisoviético para tener la simpatía de los chinos.
Esta actitud antimarxista ha metido actualmente a China en un callejón sin salida, en un camino que, en caso de no abandonar, la conducirá derecho a la traición. El imperialismo y el revisionismo moderno conocen estos puntos de vista antimarxistas de China en la política que sigue contra la Unión Soviética y tanto el uno como el otro hacen esfuerzos por aprovecharlos al máximo.

Entre los revisionistas soviéticos, por una parte, y los revisionistas yugoslavos y rumanos, por la otra, existen contradicciones coyunturales, por lo demás naturales, pero, unos y otros trabajan de concierto para minar el socialismo en China. Estos tres complotadores revisionistas fraguan hábilmente, el uno contra el otro, intrigas, amenazas, presiones, tensiones, etc., para dar la impresión a China, cegada por su antisovietismo, de que entre Yugoslavia y Rumanía, por un lado, y la Unión Soviética, por el otro, se libra una lucha a muerte y que China «debe defender a los más débiles, porque así defiende a los pueblos».

China se alinea con Yugoslavia y Rumanía, sin fijarse en quiénes son, para atizar las contradicciones que tienen con la Unión Soviética. Y a buen seguro, estas contradicciones son atizadas por la propia Rumanía y la misma Yugoslavia, incluso más de lo debido, para que China caiga en la trampa. De hecho nada separa a China y Rumanía. Están plenamente de acuerdo entre ellas en lo político y lo ideológico, y han declarado que sus partidos son hermanos. Dicho de otra manera, para China, el Partido revisionista rumano y el grupo revisionista de Ceausescu son marxista-leninistas. Esta cuestión ha tocado fondo. El apoyo de China a Rumanía en sus diligencias políticas, su ayuda económica y militar, están asegurados.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Reflexiones sobre China, Tomos I (1962-1972) y II (1972-1977); Enver Hoxha, 1979



Introducción de Bitácora (M-L)

Recomendamos encarecidamente la lectura de los dos tomos en castellano del diario político de Enver Hoxha: «Reflexiones sobre China». Imprescindible obra para entender la evolución del revisionismo chino desde la época de Mao Zedong y Chou En-lai de inicios de los 60 hasta la época de Hua Kuo-feng y Deng Xiaoping de finales de los 70.

En la introducción del documento se dice:

«Estas «Reflexiones sobre China» han sido sacadas del Diario Político del camarada Enver Hoxha. Las notas publicadas en este tomo abarcan el período 1962-1972. Este tomo, así como otro que comprende el período hasta diciembre de 1977, fueron publicados por primera vez y distribuidos en el seno del partido en enero de 1978. Ahora, ambos tomos se ponen en circulación para el público en albanés y en varias lenguas extranjeras. En estos escritos aparecen los zigzags de la dirección china, su trayectoria revisionista, antisocialista y antialbanesa. Estas notas y otras que podrán ser publicadas posteriormente, permitirán a los lectores constatar el espíritu de principios que inspira al Partido Trabajo de Albania (PTA) en su análisis y en sus tomas de posición en defensa del marxismo-leninismo». (Enver Hoxha; Introducción al documento: Reflexiones sobre china, 1979)


Un buen ejemplo de como resume el autor Enver Hoxha el contenido y formas de su obra es la siguiente cita:

«Sucesivamente he ido escribiendo en mis notas acerca de numerosas cuestiones, tratando algunas de ellas de forma severa. Juzgándolas desde la óptica marxista-leninista, a la luz de la experiencia teórica y práctica, y de la organización leninista de nuestro partido, he señalado que muchos aspectos políticos, ideológicos y organizativos del Partido Comunista de China, de Mao Zedong, del Comité Central del Partido Comunista de China, de la revolución china y de los diversos golpes contra los desviacionistas, no me parecen muy claros, e incluso muchas veces he utilizado términos duros para definirlos. Si lo he hecho así, es porque mi conciencia de comunista, la experiencia del partido y el estudio de las obras de los clásicos del marxismo-leninismo, no me permitían suavizar los términos ante muchas situaciones confusas y equívocas. Es más, frecuentemente, al ver y leer todo lo que se hacía a costa del marxismo-leninismo, en perjuicio de la causa del proletariado, es posible que en varias ocasiones haya expresado mi indignación, en este diario, quizás, con más vehemencia de la debida». (Enver Hoxha; Estructura antimarxista; Reflexiones sobre china, Tomo II, 8 de septiembre de 1977)


En este diario es muy importante no solo porque se desmenuza diversos fenómenos casi siempre con total certeza, explicando las vicisitudes del revisionismo chino. Como nota negativa, diremos que Enver Hoxha se aventura a realizar opiniones negativas sobre Kao Kang en base a los informes recibidos por los líderes chinos, cuando es la única figura de peso que se opuso en 1952 a la línea oportunista de Mao. Esto no excluye que el PTA y otros partidos cometiesen graves errores y concesiones a la hora de enfrentarse al maoísmo hasta romper definitivamente con él. De hecho, como se ve especialmente en el Tomo I de 1962-1972 de «Reflexiones sobre China», el criticismo hacia la línea política china es muy contundente, pero Enver Hoxha se refiere todavía a los líderes chinos como «camaradas», como «marxista-leninistas», considera a China pese a sus desviaciones como «país socialista e internacionalista», teniendo fe en que los errores se rectifiquen prontamente. Y mientras algunos comentarios son expuestos en público, otros no serán denunciados hasta tiempo después. Véase lo que dijimos:

«En la cuestión del trato y evaluación al maoísmo también hay una evidente distorsión de los hechos a posteriori. De nuevo en la «Historia del Partido del Trabajo de Albania» nos presentan a un PTA como que hubiera tomado todo tipo de precauciones contra el maoísmo desde 1956, que es cuando comienzan a profundizarse las relaciones sino-albanesas, hasta 1978, que es cuando se expone el maoísmo como una variante del revisionismo abiertamente:

«El revisionismo chino apareció abiertamente a comienzos de los años 70, pero no surgió en esa época, y mucho menos después de la muerte de Mao Zedong. Sus orígenes ideológicos y teóricos están en el llamado «pensamiento Mao Zedong», que comenzó a tomar cuerpo particularmente después de 1935, cuando Mao Zedong accedió a la cabeza del partido. (…) El PTA, creyendo defender a un partido marxista-leninista y a un país socialista, consideraba de gran importancia la defensa de China para el comunismo internacional, para la lucha contra el revisionismo moderno. Al mismo tiempo no podía conciliarse de ningún modo con la actitud expectante, llena de vacilaciones de Mao Zedong». (Partido del Trabajo de Albania; Historia del Partido del Trabajo de Albania, 1982)

De nuevo como podemos observar se aluden a excusas similares como la presunta defensa del pueblo chino para la no exposición de la dirección china y sus errores. Lo cierto es que como ya denunciamos en el capítulo: «El PCE (m-l) y su tardía desmaoización», tanto el PCE (m-l) como el PTA no solamente tenían información suficiente como para no regalar epítetos halagadores al maoísmo como hicieron en varias ocasiones, sino que podrían haberlo expuesto mucho antes, debían de hecho desatar una polémica forzando así al maoísmo a responder por sus desviaciones desde un principio. Si miramos el libro de memorias de Enver Hoxha «Los jruschovistas» de 1980. El autor albanés relata su primera visita a China en ocasión del VIIIº Congreso del PCCh de 1956, y ya entonces registró lo sorpresivamente negativo que fue para él las tesis liberales que manejaban los líderes chinos, siendo tachadas de más derechistas aún que las tesis de los jruschovistas. En cambio, el líder albanés decidió no criticar públicamente dichas tesis heterodoxas. ¿No debería el PTA haber expuesto en 1956 junto a las tesis heterodoxas y revisionistas de Gomułka, Tito o Nagy, las tesis de Mao Zedong y Jruschov, y no esperar a 1960 ni a 1978 para exponer al revisionismo soviético y chino? ¿No es cierto que al tardar tanto se le daba tiempo a que dichos oportunistas asentasen su situación dentro de sus respectivos partidos y gobiernos?

Todo esto que estamos contando: en esta ocasión, las vacilaciones del PTA en la exposición del revisionismo, es algo importante de aclarar. El comunista debe revisar estos hechos históricos con objetividad y especial atención. Como hemos hablado anteriormente de forma breve sobre el periodo de Stalin y ahora con el periodo de Enver Hoxha, o como podría ser en el caso de otras figuras y movimientos que admiramos por sus incontables aspectos positivos, pero ni su teoría ni su praxis pueden estar exentos de malas valoraciones o decisiones porque son figuras englobadas en una época determinada con las limitaciones que ello también supone a la hora de desarrollar su trabajo, sin dejar de tener en cuenta el hecho de que son seres humanos emocionales y que cada uno alberga características propias que hacen a cada individuo único; valga decir que los errores se producen en todo proceso, más si se trata de dirigencias dilatadas, el asunto cardinal para determinar la calidad moral del marxista-leninista es la forma resuelta en que los aborda y corrige. En cambio, pensar y exponer como lo hacen los «stalinistas-hoxhistas» del tipo Wolfgang Egger, donde para ellos las figuras del comunismo como Stalin o Hoxha son seres mesiánicos, libres de todo error a sus espaldas, nos conduce a un sendero de mucha devoción y poco aprendizaje. Aquellos para quienes los clásicos del marxismo-leninismo siempre fueron responsables de los méritos y las victorias del movimiento, pero nunca de los errores o deficiencias, tienen un patrón de pensamiento que simplemente supone aceptar una versión idealista, fanática y casi religiosa de ver la historia. Por ello pseudomarxistas como Wolfgang Eggers no emiten una sola crítica razonable hacia la URSS de Stalin (1924-1953) o la Albania de Enver Hoxha (1944-1985), motivo por el cual son incapaces de comprender, explicar y convencer sobre las causas de la degeneración de ambos sistemas, con lo que su relato se resume a simplificar todo a la aparición de «maléficos personajes» como Jruschov o Ramiz Alia que chafan un desarrollo presuntamente armónico con la desaparición de las figuras aduladas. Así de simple y mecánico explica la historia esta gente. Héroes incomprendidos versus oportunistas emboscados de fondo arribista, y en mitad de ellos una masa amorfa». (Equipo de Bitácora (M-L); Ensayo sobre el auge y caída del Partido Comunista de España (marxista-leninista), 2020)

Por último damos gracias al autor de Referencia Comunista por descubrirnos tales traducciones. Sin más dilación he aquí los links:

Enver Hoxha; Reflexiones sobre China, Tomo I, 1962-1972:
Lectura Online AQUÍ [SCRIB] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA]

Enver Hoxha; Reflexiones sobre China, Tomo II, 1973-1977:
Lectura Online AQUÍ [SCRIB] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA]

sábado, 20 de diciembre de 2014

Contradicciones entre los dirigentes revisionistas soviéticos y los dirigentes revisionistas de los países bajo su esfera de influencia

El revisionista checoslovaco Alexander Dubček y el revisionista soviético Leonid Brézhnev poco tiempo antes de los acontecimientos checoslovacos de 1968

«Como los revisionistas indígenas procuraban sobrepasar el marco autorizado por la «libertad que se habían ganado», se oponían inevitablemente de manera creciente a las ambiciones imperialistas de Moscú –la burguesía calificó de «stalinistas» a los revisionistas pro-soviéticos [a los de corte brezhnevista sobre todo - Anotación de Bitácora (M-L)] por los métodos «autoritarios» empleados–, y por lo tanto cuando los revisionistas indígenas en vez de apoyar al revisionismo monocentrista con sede en Moscú [o dicho de otro modo: seguir la teoría y práctica política, económica y cultural del revisionismo soviético como modelo inalienable - Anotación de Bitácora (M-L)], preferían el policentrismo de los titoistas [tesis en la que se apoyaban los revisionistas indígenas como el revisionismo italiano, que querían separarse de la influencia ideológica del socialimperialismo soviético proclamando aquello de que «existen tantas vías «específicas» al socialismo como países» para no seguir directrices ni tutelaje del revisionismo soviético y crear un revisionismo propio acorde a sus intereses que era usado como cabeza de puente por las potencias imperialistas competidoras para inmiscuirse en los ex países socialistas. A pesar de las dificultades creadas por Tito, los revisionistas soviéticos no podían romper abiertamente con él sin correr el riesgo de romper también con los líderes de corte titoista de los países dependientes bajo dominación de otras potencias imperialistas, que ellos mismos consideraban como «progresistas». Por ello, los socialimperialistas soviéticos adoptaron una doble faz con Tito. El socialimperialismo ya había demostrado sus ambiciones coloniales desde 1956 en Hungría, luego en 1968 en Checoslovaquia, y finalmente en 1979 en Afganistán, desde luego bajo la cubierta de la «lucha contra elementos antisocialistas» –elementos a los cuales los mismos revisionistas soviéticos habían apoyado y permitido abiertamente–, cuando los métodos neocolonialistas se mostraban insuficientes, cuando la burguesía compradora procuraba cambiar de socios.. (...)